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Política
Una transición orientada a la modernización de la Policía y su relación con la comunidad
Columna para Revista CÓDIGOS. Por: Dr. Marcelo Gabriel Pérez / Ministro de Gobierno de la Provincia de Misiones
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15.12 | Sólo las necesidades insatisfechas influyen en el comportamiento de las personas, en cambio, las satisfechas no generan comportamiento alguno.
Según la “teoría de las necesidades“, del psicólogo Abraham Maslow (EEUU 1908-1970), todas las escaseces humanas están jerarquizadas de tal forma que se van cubriendo primeramente las orientadas hacia la supervivencia, y luego, las que se alinean al desarrollo.

Las necesidades fisiológicas nacen con la persona, el resto, como la seguridad, la pertenencia, la estima y la autorrealización surgen con el transcurso del tiempo.

A medida que la persona logra controlar sus necesidades básicas aparecen gradualmente otros requerimientos de orden superior.

En el concepto de seguridad se incluye la defensa, la protección, la atención, la estabilidad, la dependencia, la ausencia de miedo, de ansiedad y de riesgo; la necesidad de una estructura, orden, normas y límites.

Ahora bien, si se ahonda un poco en la materia, debe saberse que el fenómeno de la seguridad es complejo y multicausal. Es decir, la inseguridad no obedece a una causa única. Como ejemplos y causales de la misma, podemos mencionar: ausencia de valores o de moral, falta de oportunidades, desigualdad social, deserción escolar, mala elección del entorno, drogas, falta de trabajo, falta de cultura y educación, sociedad violenta, entre otros motivos.

Por otra parte, es importante remarcar, que para que exista un delito deben darse dos elementos: la intención del individuo para cometerlo y la oportunidad para llevarlo a cabo.

En las causales del propósito de delinquir -ya mencionadas supra- difícilmente la policía esté en condiciones de actuar o mutar. Por el contrario, en las de coyuntura u ocasión, la fuerza policial, podrá sí advertir y prevenir o disminuir la intención, evitando la consumación del accionar delictivo.

Es por eso que los sistemas que se diseñen deben responder adecuadamente al entorno cultural y social en el que están llamados a operar, y deben contar en su diseño con la esencial participación activa de los propios interesados.

Existe en el mundo una nueva -o no tan nueva- modalidad organizacional de la policía. La misma gira bajo diversos apelativos: policía comunitaria, de aproximación, policía orientada a problemas, policía orientada a la comunidad, nueva policía proactiva, etc; y todas participan de aspectos básicos comunes.

En el grueso de los países en que se aplica se han verificado descensos importantes en las tasas de criminalidad, como asimismo una significativa relación de colaboración de la comunidad con su policía y con las diversas áreas del gobierno.

El vigente modelo tradicional de policía, por decirlo de alguna manera, se encuentra obsoleto o en vía de serlo. Las políticas de seguridad, históricamente, se han basado en la delegación de la gestión de los asuntos de seguridad pública en los cuerpos policiales y la limitación del debate en torno a cuestiones relacionadas con la dimensión policial: más penas, más policías, mayores atribuciones policiales, etc.

Así como las sociedades mutan y crecen, las organizaciones que se encuentran al servicio de la misma lo deben hacer también. De ser posible, al mismo ritmo de la comunidad en las que operan; cuestión difícil de lograr por obvias razones de adaptación, de formación y, generalmente, de resistencia al cambio.

Pero lo cierto, es que debemos pasar de un modelo obsoleto a uno pensado a futuro, a largo plazo y flexible a los cambios.

Ahora bien, sintéticamente, ¿cuál es el modelo policial en vías de desaparición? Es aquel que se encuentra basado, exclusivamente, en:

1) La organización policial sustentada en la ordenación tradicional de las fuerzas armadas, que se caracteriza por ser vertical, fuertemente estructurada, con grandes cadenas de mandos, con autoridad rígida, y con extremada dependencia funcional y operativa del grupo.

2) El policía es un “vigilante”, que por su sola presencia genera un impacto disuasivo de conductas impropias y delitos. Asimismo, la aparición del automóvil policial produce efectos duraderos en las concepciones de la seguridad pública.

3) El policía debe llegar lo más rápido posible al “lugar” para mostrar efectividad y dinámica respuesta.

4) Ocurrido un ilícito, la policía -dependiendo ya de la justicia y de sus órdenes- dispone de un importante aparato operativo para la investigación.

Este es el modelo de policía que en líneas generales se mantiene hasta hoy.


Un nuevo esquema

Desde hace muchos años a esta parte, el significativo incremento de los delitos, la mutación de los mismos y su complejidad, como así también la desconfianza entre la policía y la comunidad, hacen que se deba comenzar a pensar y planear un nuevo esquema de modernización de las fuerzas policiales.

Podríamos resumir que hay dos tendencias en el mundo como respuestas para actuar contra el delito. Un modelo basado estrictamente en represión y un segundo modelo que privilegia la prevención a la par de la represión del delito.

El primer esquema centraliza la lucha contra la inseguridad y pone a la policía como principal actor; en el segundo esquema se descentraliza esa lucha, cobran vuelo y relevancia otros actores sociales.

Es así que, los nuevos modelos de policía implican la incorporación de modalidades de prestación de servicio de seguridad pública que, como estrategia de prevención, ponen un fuerte acento en la alianza entre la policía, la comunidad y el resto de las dependencias del gobierno; trabajando juntos y asociados, en la reducción del crimen, el desorden y el temor provocado por el delito.

Así, desde el punto de vista operativo, se trabaja en la identificación de problemas subyacentes y sus causas, buscando priorizar el logro de soluciones permanentes en lugar de respuestas sintomáticas o circunstanciales.

La metodología de trabajo es tener una visión de fondo del problema de la seguridad, involucrando participativamente a todos los actores del proceso social, tanto en la identificación de los problemas como en la articulación de las tácticas encaminadas a su solución.

Desde lo organizacional, se incorporan conceptos operativos de mejora continua y estructuración inteligente, arbitrando los medios para convertir a la policía en una organización flexible, adaptable a los cambios del entorno, con capacidad de aprender y reaccionar rápidamente ante la emergencia de nuevas modalidades delictuales; y estimulando permanentemente la generación de respuestas creativas y novedosas, con un incremento de la autonomía decisional de los policías. Se tiende a una reacción policial más elástica en materia de toma de decisiones.

De esta manera, lo que se debe buscar, es fortalecer las actuales acciones de la fuerza policial, trabajando fuertemente en aquellos espacios de debilidad.
Por ello, los policías que conocen su territorio, y saben cuándo, cómo y dónde se comenten delitos tienen un efecto demoledor frente al crimen.

El ejemplo más reciente de una policía preventiva o proactiva, es el hecho ocurrido en Jardín América, donde la Policía de la Provincia de Misiones incautó más de 5 toneladas de marihuana, tras un minucioso trabajo de inteligencia, llevado adelante por la UR IX, de más de tres semanas que terminó por desbaratar una banda que operaba en la zona.

Si a esto le sumamos lo decomisado durante el transcurso de este año, la cantidad de cannabis sativa secuestrada por la fuerza provincial asciende a una escalofriante e histórica cifra que supera las 13 toneladas.

El combate contra el narcotráfico por parte de la Policía de la Provincia, es también una muestra de que el Gobierno de la Provincia, encabezado por Hugo Passalaqua, fija las políticas de seguridad y no las delega.

El desafío está, entonces, en la formación de nuevos uniformados con conocimientos “tradicionales”, pero con el aprendizaje propio de esta “nueva” policía, bajo los parámetros generales expuestos.

Por lo tanto, el trabajo de grupo y coordinado es fundamental, identificando los problemas y sus resoluciones. Y sobre todo, capacitándose continuamente hacia una mejor y mayor profesionalización de la fuerza.





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